La vida en sí misma es un misterio inexplicable, pues estamos a merced de sucesos que a veces no podemos explicar, simplemente ocurren. En ciertas ocasiones lo llamamos sincronía, en otras ocasiones Dios lo quiso así, o bien mala o buena suerte, cualquiera sea su denominación convivimos con la incertidumbre a diario y normalmente buscamos certezas para reafirmar nuestras creencias, validarnos y sentirnos seguros.
En este ir a venir a través de la historia, los humanos hemos plasmado una serie de herramientas que nos permiten conectar con lo divino, lo mágico o bien, lo psicológico. Sea cual sea el enfoque, la búsqueda resulta ser la misma “saber el futuro”, ya sea por curiosidad o no, nos encantaría saber qué pasará con nosotros o con otras personas. En otros tiempos el tarot ha estado al servicio de estas interrogantes, pero en la actualidad y con la caída de paradigmas y antiguas creencias resulta que puede ser utilizado de una forma más integradora, ahondando en procesos internos y psíquicos como lo es el conocimiento interior.
La caída de estas creencias nos ha permitido recordar algo más básico y que habíamos olvidado: nuestra esencia. Aquella que se manifiesta incansablemente y con la que convivimos día tras día. Entonces consultamos al Tarot qué decisión nos sugiere tomar de acuerdo a un abanico de posibilidades inciertas, ya no es tan solo “qué sucederá a futuro”. Este aspecto en sí mismo es un cambio de enfoque y paradigma, pues recordamos que nosotr@s somos quienes tomamos las decisiones. La cuestión en rigor es, qué tan consciente somos de ese poder creador y en base a qué ideas y emociones preconcebidas interpretamos la existencia que argumenta nuestros actos.
Algunos ejemplos de lo expuesto son:
- Autoestima y Merecimiento
- Metas, sueños anhelos
- Fuerza de Voluntad
- Apegos sanos e insanos
- Patrones de abandono
- Abundancia y Prosperidad
- Establecimiento de límites sanos
- Amor Propio/Co dependencia
- Otros
Así como el lector puede ver, se comienzan a abrir más variables y junto con ello, mayores posibilidades de acción, pues el lenguaje y uso del tarot dependerá de la conciencia del canal (tarotista) y de quien recibe la respuesta (solicitante) conectándose a través de un juego arquetípico e histórico que ha permanecido vivo y palpitante por varios siglos. Los humanos hemos sido y seremos seguramente a futuro seres emocionales y relacionales. Nos constituimos a través de la interacción con el entorno, por tanto, el cómo lo percibimos será reflejo de cómo nos visualizamos internamente. Cada persona es un universo en sí mismo, por tanto, la magia que se desprenda en cada lectura será distinta, de acuerdo a la identidad de ambos participantes.
El Tarot no existe sin interlocutores, adquiere vida y destreza cuando alguien abre su corazón y mente a la indagación psíquica y energética. Los símbolos subyacentes pertenecen al inconsciente colectivo, por tanto, de alguna u otra forma nos conectamos con ellos a través de la memoria celular, la historia, los sueños, etc… y a resonar con ellos, se reúnen y dan vida a la respuesta que coincide mágicamente con tu esencia. A veces puede sonar lejano, a veces te das cuenta que de alguna forma ya intuías la respuesta.
De esta forma, se escriben historias y experiencias de vida circunscritas al mundo terapéutico, un uso sistémico, evolutivo e integrador que busca conectar con la quintaesencia personal, única e irrepetible que sea capaz de afrontar los desafíos propios de una nueva era.
Valentina Vilches Suárez
La Alquimista Tarot Chile

